| Vehemente tú | |
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Recuerdo con intriga la primera vez que te vi. Recuerdo con nostalgia mis primeros, segundos y terceros sentimientos hacia ti. Recuerdo como cada vez que te veía llenabas mi cabeza con infinitas cuestiones sobre ti y sobre mí. Dime, ¿Cómo es que tardaste tanto tiempo en aparecer ante mí? ¿Por qué dejaste pasar tanto tiempo entre vista y vista?
Cuántas tardes en mi habitación recordando los momentos en los que pude observarte...: tu pelo, tus gestos, tu figura, tu aire... Todo lo que me transmitías me hacía vibrar y provocar en mí la sensación de creer en algo nuevo. ¿Cuál es tu magia? Quiero saber si todo lo que me cuentas sobre ti, en la infinita distancia marcada tan solo por 10 metros, es cierto... dime, dime que es cierto todo lo que me dices...... Días entonces rodeados de soledad y desesperación. ¡Quiero saber dónde estas! Quiero hablarte o mejor aún... quiero que me hables, que me cuentes y me digas que todo lo que siento por ti es cierto; que eres esa mujer que descubrirá nuevos rincones de mi ser que aún desconozco y que llenarás este vacío interior que me hace sentir torpe y desgraciado. Dime que eres tú... La insoportable soledad de mi ser me aplasta y me derrumba por momentos. No quiero abrir los ojos. Quiero seguir soñando. Quiero dormir y dormir y sólo despertar cuándo tu estés a mi lado. No quiero verme solo; quiero sentir que estas ahí; tu ser acompañándome en mi alma... ¡Dios mío... ¡Mírame! Un sol de esperanza abriga por un segundo mi soledad. Hoy estas más radiante que nunca. Tu delicadeza e inocencia me llenan de ternura. He de hablar contigo, quiero que sepas que existo y que estoy aquí, al lado tuyo... Quiero verte otra vez. Quiero sentir de nuevo el orgullo de que hablas conmigo. Quiero que este sueño en vigilia se convierta en realidad. Mis desvelos y devaneos tomas aún más fuerza. Las intrigas, sin aumentar en número, aumentan de tamaño y me aplastan aún más. Dime que me recuerdas..... |
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| Sverige 1998 |